Una de las cosas que más me gusta hacer en verano, y en otra época del año si el tiempo lo permite, es irme a la azotea a disfrutar del sol (o la sombra) y del aire libre, pero siempre junto a mi muso peludo y a ser posible con un matecito.
Al tumbarte en el suelo solo ves cielo, ancho y azul. Tu vista se pierde y tu cuerpo se relaja.
Es algo muy... digamos... meditativo e inspirador.
Si te sientas junto con una libreta, las ideas salen solas, y si lo haces con un bloc la mano se pone a dibujar como por arte de magia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario